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Medicina Sexual e Inteligencia Sexual

En la década de los 70 del s. XX nació una nueva disciplina llamada medicina sexual. Dentro de ella se incluyen definiciones efectuadas por la OMS, tales como:

Sexualidad sana: “la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal. La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza, culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reactividad sexual o perturben las relaciones sexuales. Y la ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva“.

Salud sexualla integración de los elementos corporales, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor”.

En otras palabras, el concepto de salud sexual hace referencia a la experiencia sexual como un proceso de bienestar físico, psicológico y sociocultural, la cual se expresaría en forma libre y responsable; no se trata sólo de ausencia de disfunción, enfermedad o discapacidad. Por lo tanto, se concibe por sexualidad un fenómeno que va más allá de lo que comúnmente entendemos por sexo. Se ha mencionado también, que: Toda persona tiene derecho a recibir información sexual y a considerar que las relaciones sexuales sirven para el placer además de servir para la procreación.

Una sexualidad sana implicaría:

  • Conocimiento, valoración y aceptación del propio cuerpo
  • Aceptación de que cada persona pueda expresarse tal como es y pueda realizarse de la manera que desee, sin someterse a patrones rígidos que limiten su potencial humano
  • Poseer una concepción desinhibida, afectuosa y lúdica de la Sexualidad
  • Saber que todos somos diferentes y que, por lo tanto, tenemos gustos y deseos diferentes
  • Ser capaz de expresar estos deseos y respetar los de los demás

La Organización Mundial de la Salud entrega una definición muy completa de la sexualidad humana:

“Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

Se señalan las siguientes funciones de la sexualidad:

  • Reproducción: puede ir encaminada a tener hijos
  • Placer: la búsqueda del placer se halla en la base de muchas de las expresiones y comportamientos sexuales. Pero se refiere no sólo el placer asociado a la excitación y al orgasmo, sino que también al placer de dar, de recibir y comunicarse en una relación sexual positiva y satisfactoria
  • Expresión de sentimientos: la sexualidad es un cauce privilegiado de expresar cariño, afecto o amor hacia otras personas, dado que la relación sexual es una de las formas más íntimas y excitantes de relacionarse y comunicarse con la persona que se quiere
  • Refuerzo de la autoestima: nos ayuda a mejorar nuestra autoimagen, a sentirnos más vitales, a protegernos de otros factores negativos como el estrés, la competitividad etc…, ya que vivir positivamente la Sexualidad nos hace estar más relajados física y psicológicamente

Años después, Sheree Conrad y Michael Milburn, idearon el concepto de inteligencia sexual, siguiendo los estudios de inteligencia emocional de Daniel Goleman. Afirman los autores: “Una persona puede saber si es inteligente sexualmente por la forma como vive su sexualidad, si esta experiencia es saludable, agradable y placentera tanto para sí misma, como para su compañero sexual”

Inteligencia sexual: habilidad particular, dentro de la inteligencia general, que nos permite visualizar la sexualidad humana como una compleja condición complementaria de nuestro ciclo vital y que, por tanto, implica el aprendizaje de diversas otras habilidades. La inteligencia sexual sería un componente de la inteligencia emocional, dado que gracias a ella aprendemos a disfrutar plenamente de la actividad sexual, de manera más integral y sana. En el mismo sentido, una persona con inteligencia emocional y sexual prefiere una relación monógama y con compromiso afectivo; en cambio, las personas que tienden a ser promiscuas son poco inteligentes sexualmente.

Se han mencionado algunos pilares muy generales que podrían ayudar a alcanzar la inteligencia sexual:

  • Leer libros y artículos y aprender sobre las características de la sexualidad femenina y masculina
  • Vivir la sexualidad como un derecho, pero con la suficiente responsabilidad como para evitar embarazos no deseados
  • Saber discriminar cuando alguien se interesa por toda la persona o sólo la utiliza como un objeto sexual
  • Evitar prácticas sexuales que causen vergüenza o repulsión solo por agradar a la pareja, consultar prontamente a un especialista, en caso de presentar cualquier disfunción
  • Es importante cultivar no sólo el atractivo físico, sino otros aspectos que harán a la mujer o al hombre interesante como persona

Finalmente, Al Link y Pala Copeland, en su libro “Sexo en pareja” invitan a “despojarse de la armadura corporal”, siguiendo los siguientes consejos:

  • Afirmar que el placer, el contacto físico y el sexo son necesidades biológicas emocionales y espirituales, es decir, son nutrición sensual
  • Sostener la idea de que yo soy el responsable de mi placer
  • Debo hacerle saber a mi pareja lo que me gusta y lo que necesito
  • Ser consciente de que el contacto no-sexual es tan íntimo como el sexual
  • Aprender a disfrutar de un sexo con calidad, a pesar del paso de los años
  • Aceptar que el sexo más placentero combina las técnicas físicas con la conexión emocional y energética
Alejandra Godoy Haeberle
algodoy@vtr.net