{"id":251,"date":"2010-03-25T16:39:44","date_gmt":"2010-03-25T19:39:44","guid":{"rendered":"http:\/\/ceppas.cl\/?p=217"},"modified":"2010-03-25T16:39:44","modified_gmt":"2010-03-25T19:39:44","slug":"pareja-y-sociedad-el-impacto-de-los-cambios-culturales-y-socio-psicologicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceppas.cl\/centroclinico\/pareja-y-sociedad-el-impacto-de-los-cambios-culturales-y-socio-psicologicos\/","title":{"rendered":"Pareja y Sociedad: el impacto de los cambios culturales y socio-psicol\u00f3gicos"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tLas transformaciones ocurridas en las \u00faltimas d\u00e9cadas tuvieron efectos psicol\u00f3gicos m\u00e1s globales en la sociedad, afectando no s\u00f3lo nuestra forma de vivir y de relacionarnos, sino que tambi\u00e9n desemboc\u00f3 en una\u00a0<strong>profunda revisi\u00f3n de nuestras creencias y valores<\/strong>. La cultura en general se fue desacralizando, se hizo m\u00e1s abierta al cambio, m\u00e1s libre e informal, menos r\u00edgida y menos autoritaria. Se intensifica el\u00a0<strong>inconformismo<\/strong>\u00a0y el\u00a0<strong>rechazo a las normas prescritas<\/strong>, impuestas por una autoridad o moralidad institucional externa &#8211; sea social, religiosa o pol\u00edtica &#8211; respecto al comportamiento personal. Lo que ha ocurrido, en el fondo, es una metamorfosis del conjunto de los valores contempor\u00e1neos, renov\u00e1ndose los fundamentos de la \u00e9tica as\u00ed como las nociones de \u201cverdad\u201d, \u201cbien\u201d y \u201cjusticia\u201d.<\/p>\n<p>La moralidad universal de anta\u00f1o va desapareciendo; los valores cuasi sagrados se secularizaron o fueron rechazados livianamente, sin mayor an\u00e1lisis y surgen c\u00f3digos \u00e9ticos fragmentados. Ahora,\u00a0<strong>cada uno construye sus propios valores personales<\/strong>, dentro de una cultura donde reina una infinita pluralidad de alternativas y una ilimitada tolerancia, donde casi nada nos genera culpa, ni nos es tab\u00fa ni nos escandaliza, nada es mejor ni peor, ni bueno ni malo. Sin criterios valorativos objetivos, sin juicios sobre lo verdadero o justo, sin requerirse justificaciones racionales; todas las opciones nos parecen igualmente v\u00e1lidas y terminamos ampar\u00e1ndonos en lo cuantitativo, en la\u00a0<strong>opini\u00f3n mayoritaria o consensual<\/strong>. Esta nueva postura \u00e9tica es producto de una actitud a-cr\u00edtica, casu\u00edstica y situacional; como dice Bruno, se trata de una soberbia antropoc\u00e9ntrica revestida con t\u00e9rminos elegantes tales como individuaci\u00f3n e independencia, donde las posiciones son volubles y acomodaticias. Ca\u00edmos en una\u00a0<strong>relatividad moral<\/strong>, en una\u00a0<strong>permisividad\u00a0<\/strong>en la que adaptamos nuestros valores a la conveniencia de los requerimientos del sobredimensionado presente (Vattimo).<\/p>\n<p>Dado este\u00a0<strong>presentismo<\/strong>, comenzamos a fijarnos en lo que el mercado nos induc\u00eda a valorar, tal como la fama, el poder, el dinero, el exitismo, etc. Nos sentimos impelidos a obtener\u00a0<strong>status y\u00a0<\/strong><strong>logros<\/strong>, pero ojal\u00e1 f\u00e1ciles y r\u00e1pidos,sin cuestionar el sentido de los mismos. La urgencia de resultados nos conduce a la\u00a0<strong>inmediatez<\/strong>\u00a0y a la\u00a0<strong>superficialidad<\/strong>; todo tiene que ser instant\u00e1neo, no soportamos la espera, no toleramos la frustraci\u00f3n y le tenemos p\u00e1nico al fracaso. Vivimos compar\u00e1ndonos y compitiendo; hay que ganarle a otros para saber cu\u00e1nto \u201cvalemos\u201d. Y, sin resultados reales, recurrimos a las apariencias e incluso a las imposturas. Ya no importa el prestigio del buen nombre, sino la\u00a0<strong>imagen<\/strong>\u00a0que proyectamos, los oropeles. Buscamos\u00a0<strong>figurar<\/strong>, ser conocido aunque sea por esc\u00e1ndalos. Ser ignorado es ser un perdedor, no querido por nadie. Como si, en el fondo, tuvi\u00e9semos una gran necesidad de ser amados y admirados, haciendo depender nuestra estima de la opini\u00f3n externa. Nuestro\u00a0<strong>psiquismo se fue volcado hacia fuera<\/strong>, nos fuimos identificando con lo externo, defini\u00e9ndonos m\u00e1s por lo que primaba en el mercado, por el \u201chacer y parecer\u201d, que por el \u201cser\u201d. Nuestros l\u00edmites se van desdibujando y caemos en una\u00a0<strong>crisis de identidad<\/strong>, de la personalidad individual.<\/p>\n<p>El\u00a0<strong>individualismo<\/strong>\u00a0nos fue invadiendo paulatinamente, sin darnos cuenta, hasta llegar a un cambio de tono cultural que se caracteriza por una\u00a0<strong>gran exigencia de autonom\u00eda<\/strong>\u00a0y por una\u00a0<strong>exagerada individuaci\u00f3n<\/strong>. Aspiramos a una libertad total y absoluta, a\u00a0<strong>vivir sin represiones de ning\u00fan tipo<\/strong>, nada debe frenarnos ni amarrarnos. Antes se buscaban soluciones externas; hoy las soluciones pasan por la opci\u00f3n personal, se hace hincapi\u00e9 en la creatividad y expresi\u00f3n personal. Nuestros proyectos &#8211; cuando existen &#8211; son m\u00e1s bien ef\u00edmeros y sin mayor significado; nuestros objetivos personales tienden a ser superficiales, facilistas y apuntan a lo externo; sin que estemos dispuestos, adem\u00e1s, a conquistarlos mediante el esfuerzo y el sacrificio. Sentimos escasa empat\u00eda por los dem\u00e1s o nos son francamente indiferentes; la indiferencia misma nos parece una actitud cool. Fuimos relegando de nuestra existencia lo propiamente humanista. Apenas nos mueven los ideales colectivos, participar en lo p\u00fablico o las injusticias; carecemos de un proyecto com\u00fan capaz de unificar las motivaciones y de otorgarnos un sentido de pertenencia; as\u00ed, nos hemos ido\u00a0<strong>aislando socialmente<\/strong>, repleg\u00e1ndonos a nuestro peque\u00f1o mundo de la pareja, la familia, los amigos reales y virtuales.<\/p>\n<p>Similarmente, nos hemos ido\u00a0<strong>refugiando en nuestro interior<\/strong>, centr\u00e1ndonos en nosotros mismos, en nuestro yo; aspirando, como meta, a ser uno mismo y a lograr el equilibrio interno; mientras que a la vez, buscamos \u00e1vidamente satisfacer nuestras\u00a0<strong>necesidades eg\u00f3latras y narcisistas<\/strong>. No obstante, paradojalmente, paralelamente se fue produciendo un vaciamiento del yo. Al concentrarnos tanto en las apariencias, hemos descuidado el contenido real de nuestro ser y de nuestra existencia, dejando de lado la fidelidad a un proyecto de vida coherente. Se entiende as\u00ed que tengamos dificultad para disfrutar la vida y que, especialmente cuando nos quedamos solos, nos invada una<strong>sensaci\u00f3n de vac\u00edo<\/strong>\u00a0(descrito inicialmente en 1983 por Lipovestky en \u201cLa era del vac\u00edo. Ensayo sobre el individualismo contempor\u00e1neo\u201d), el que experimentamos no como tal, sino como una suerte de ansiedad o angustia vagas, como una insatisfacci\u00f3n generalizada en que constatamos que lo tenemos todo, pero no somos felices.<\/p>\n<p>Probablemente en el proceso de intentar calmar o al menos aminorar este vac\u00edo, nos fuimos orientando hacia\u00a0<strong>dimensiones psicol\u00f3gicas narcisistas<\/strong>. Nos hemos ido poniendo\u00a0<strong>egoc\u00e9ntricos<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>hedonistas<\/strong>; sobrevaloramos la juventud, le tememos a la vejez y le rendimos culto al cuerpo, invirtiendo en centros de est\u00e9tica, gimnasios, operaciones est\u00e9ticas. Hay una aceptaci\u00f3n impl\u00edcita de dejarnos llevar por nuestros deseos y no por los deberes; pareciera que nuestra conciencia estuviese anestesiada, por lo que\u00a0<strong>percibimos amortiguadamente las consecuencias de nuestros actos<\/strong>. Evitamos f\u00f3bicamente estar solos y nos abandonamos a nuestros impulsos inmediatos, como si estuvi\u00e9ramos bajo el imperio de los instintos b\u00e1sicos propios del reino animal; permitimos que prevalezca la acci\u00f3n por sobre la reflexi\u00f3n, la sensaci\u00f3n por sobre la estabilidad y la profundidad, hipervaloramos al sexo y hemos desvirtuado su sentido; caemos en un\u00a0<strong>polisensualismo<\/strong>, yendo constantemente tras emociones intensas que aturdan los sentidos, tal como la pornograf\u00eda cibern\u00e9tica, las happy tour, etc.<\/p>\n<p>Si se postergan nuestras gratificaciones, caemos en el\u00a0<strong>infantilismo<\/strong>, nos irritamos e incluso nos ponemos hostiles o nos bajoneamos. Desde una<strong>posici\u00f3n de victima<\/strong>, sea del sistema o de lo que sea, reclamamos un trato de favor que sentimos legitimado y que nos permitir\u00eda utilizar cualquier medio para obtener un fin. Hemos desarrollado una \u201c<strong>cultura del placer<\/strong>\u201d, una suerte de nueva \u00e9tica epic\u00farea muy sui g\u00e9neris, donde prevalece un mandato de que\u00a0<em>tenemos\u00a0<\/em>que pasarlo bien, nada debe ser\u00a0<em>fome<\/em>, nunca deber\u00edamos estar aburridos. En el fondo, buscamos afanosamente esa felicidad que creemos que se nos debe y a la que tenemos derecho. Pero, desde otra perspectiva, al estar preocupados por nuestra felicidad, tambi\u00e9n lo estamos por la calidad de nuestras relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>Hemos ido desarrollando un\u00a0<strong>aparato psicol\u00f3gico sin mayor complejidad interna<\/strong>; aspiramos a un pasar despreocupado y a un continuo estado vivencial ausente de malestar, alentado por un credo terap\u00e9utico que refuerza el autoescrutinio psicol\u00f3gico y por una nueva cultura psicol\u00f3gica en la que se sobredimensiona, por ejemplo, la autoestima y la psicofarmacolog\u00eda cosm\u00e9tica. Nos volcamos hacia una\u00a0<strong>vida light<\/strong>, en que se pretende ser divertido e intrascendente, nunca denso. Pasamos de cosmovisiones filos\u00f3ficas fuertes y bien perfiladas, a modos de pensamiento estereotipados con un\u00a0<strong>matiz nihilista<\/strong>, triviales y d\u00e9biles, tal como la sensibilidad \u201cpsi\u201d, propia de la cultura new age. Sin embargo, por otro lado, un pensamiento m\u00e1s d\u00e9bil posibilita considerar, al mismo tiempo, l\u00f3gicas m\u00faltiples y contradictorias entre s\u00ed, fuera de que ayuda a frenar los intentos de imponer por la fuerza una \u201cverdad\u201d totalitaria.<\/p>\n<p>Por tanto, si bien, por un lado, nuestra sociedad es mucho m\u00e1s desarrollada que antes en todo sentido, donde los adelantos tecno-cient\u00edficos han sido espectaculares, la pobreza ha disminuido, la vida se ha alargado, muchas enfermedades est\u00e1n bajo control, nuestra libertad de pensamiento y acci\u00f3n es incre\u00edblemente mayor; por otro lado,\u00a0<strong>casi todas nuestras certezas y esperanzas se fueron derrumbando<\/strong>, as\u00ed como el sentido m\u00e1s profundo de la vida. Ya no tenemos referentes estables calificados, ya no podemos apoyarnos ni en la religi\u00f3n, ni en la tradici\u00f3n, ni en la ciencia, ni en la raz\u00f3n, ni en grandes l\u00edderes ni en proyectos con sentido. Sabemos que no existen las verdades absolutas, nada dura mucho tiempo, jam\u00e1s podremos abarcar tanta informaci\u00f3n nueva.<\/p>\n<p>Vivimos en un mundo de\u00a0<strong>paradojas<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>complejidades<\/strong>, un mundo que nos parece riesgoso e incierto, caracterizado por la transitoriedad y la inestabilidad, donde predominan la velocidad y el olvido; donde la fe, la credulidad, la ingenuidad y la entrega est\u00e1n en retirada; donde reina una gran inseguridad en torno a los valores, los saberes y los v\u00ednculos; donde tendemos a la anhedonia, donde nuestra identidad est\u00e1 en crisis y donde la sensaci\u00f3n de vac\u00edo nos amenaza en cada esquina. Se nos fue generando una\u00a0<strong>sensaci\u00f3n de incertidumbre<\/strong>\u00a0en casi todos los \u00e1mbitos, una<strong>inquietud y ansiedad<\/strong>\u00a0permanente, un desamparo tanto en lo personal como en lo socio-comunitario. Nos encontramos inmersos en una crisis personal y social. Hemos dejado atr\u00e1s el tono esperanzado del Modernismo, apareciendo &#8211; a cambio &#8211; uno nost\u00e1lgico o melanc\u00f3lico. Hasta en los menores podemos observar el escepticismo, la desesperanza y el negativismo.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, quiz\u00e1s como defensa ante tanto perplejidad, desorientaci\u00f3n, frustraci\u00f3n, desencanto y alienaci\u00f3n &#8211; as\u00ed como buscando escapar de la sensaci\u00f3n de vac\u00edo e inseguridad &#8211; nos hemos ido aislando socialmente y encerr\u00e1ndonos en nosotros mismos, volc\u00e1ndonos hacia una<strong>vida individualista, egoc\u00e9ntrica, hedonista y light<\/strong>, con valores permisivos y relativizados, donde nos damos permiso para dejarnos llevar por nuestros impulsos en una\u00a0<strong>b\u00fasqueda incesante de logros e intensidad<\/strong>. En sus aspectos m\u00e1s exacerbados, nos hemos inclinado a la egolatr\u00eda y al narcisismo.\t\t<\/p>\n ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las transformaciones ocurridas en las \u00faltimas d\u00e9cadas tuvieron efectos psicol\u00f3gicos m\u00e1s globales en la sociedad, afectando no s\u00f3lo nuestra forma de vivir y de relacionarnos, sino que tambi\u00e9n desemboc\u00f3 en una\u00a0profunda revisi\u00f3n de nuestras creencias y valores. 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