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Blog Hablemos de Pareja y Sexualidad

Y cada vez más tú, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros

Por Alvaro
29 abril, 2014

Álvaro Godoy

Lo que más nos preocupa no es lo que nos hicieron,  si no lo que nosotros dejamos de hacer (Alvaro Godoy Coach integral UC)

 

El agua apaga el fuego
Y al ardor los años
Amor se llama el juego
En el que un par de ciegos
Juegan a hacerse daño
Y cada vez peor
Y cada vez más rotos
Y cada vez más tú
Y cada vez más yo
Sin rastro de nosotros

Amor se llama el juego (Joaquín Sabina)

Una lectora nos escribió después de leer “Mi cariño se me va

Llevo diez años de matrimonio. La falta de cuidado y atención de mi esposo a nuestra relación de pareja, el tiempo que deberíamos dedicarnos como pareja parece que sólo ha sido una necesidad para mí y no para él.  Eso me ha hecho sentir que no soy tan importante para él como pareja y compañera sino más bien como “la esposa”, “la madre” y   “el apoyo” para los proyectos. Es algo que a comienzos del matrimonio con actitudes muy explosivas se lo hacía saber, con el tiempo fui cambiando la táctica y suavizando la situación pero al parecer al hombre le cuesta comprenderlo porque su actitud sigue siendo la misma.  Cambiar por un mes o una semanas y luego todo lo dicho se va al tanque de la basura. El aburrimiento, monotonía, rutina sumado a su descuido y ahora no sé si haberlo tolerado tanto tiempo, han hecho que hoy sólo sienta un gran deseo de que mi vida cambie pero no junto a él, un gran deseo de libertad y de ser feliz pero ya no junto a él.  

Decidí separarme, pero esta vez como otras más ha dicho que cambiará y para ser franca, ya estoy hastiada y fastidiada.  ´¨El no lo entiende ni lo han entendido nunca, ya me cansé de explicarlo, ahora sólo quiero descanso, alivio, irme, libertad, un nuevo camino, pero no junto a él.

RESPUESTA

Puedo entender y empatizar con tu cansancio y decepción. Veo que es tal, que estas dispuesta a descartar 10 años de relación que nos satisface tus deseos. Imagino que debe ser doloroso para ti. Es posible que pienses que hiciste todo lo posible para que tu cariño no se te fuera.

Sin embargo quisiera ofrecerte una distinción. Es diferente esperar que nuestra pareja se comporte como nosotros queremos que se comporte. Esas son NUESTRAS expectativas, legitimas, pero no es obligación que nuestra pareja tenga las mismas. Otra cosa muy diferente es que seamos capaces de lograr verdaderos ACUERDOS.

Los acuerdos, como bien dice la palabra, son aquellos comportamientos, actitudes, que ambos miembros de la pareja definen en común como importantes para ambos. Las expectativas son personales, los acuerdos son de pareja.

Tú hablas de “La falta de cuidado y atención de mi esposo a nuestra relación de pareja”. Es posible que tu esposo espere de la relación de pareja algo diferente a ti. Puede que, por un rato, para darte el gusto, haya tratado de cumplir tus expectativas, pero lo que no se siente propio, se “cae”, se “olvida”. Nada obligado puede sostenerse en el tiempo. Se hace por miedo, por temor, pero cuando el temor cede, nos olvidamos. Tal vez tu marido no hacía lo que tú querías, porque era lo que TU querías, no lo que AMBOS querían.

El mundo de los acuerdos requiere una conversación muy distinta al temor y a la obligación. Debe salir de la confianza, del respeto por nuestras diferencias de expectativas. Supone un deseo autentico de compartir lo que en verdad somos y deseamos. Implica también saber NEGOCIAR las cosas que no estamos de acuerdo, como cuando vamos al cine y no tenemos los mismos gustos pero el valor de estar juntos es más importante que la película. A veces vemos la película que le gusta al otro y otras veces la que nos gusta a nosotros. A veces ¿por qué no? la que les gusta a ambos (aunque no sea la “mejor película)

Karina, tienes toda la razón. No hay razón para aceptar la rutina y el aburrimiento, principalmente porque ambas solo ocurren si nosotros mismo somos rutinarios. Nunca el otro podrá salvarnos del aburrimiento, porque el aburrimiento es algo que nosotros generamos al hacer siempre lo mismo, esperando que suceda algo distinto. Quizás el asunto no es tratar de distintas maneras que el otro haga lo que lo que esperamos, si no hacer nosotros  hacer algo diferente: explorar que nos gusta a ambos, que nos motiva realmente a los dos, que nos conmueve, para diseñar los sueños comunes que ambos- sin temor ni obligación-gozaremos de alimentar cada día.

Puede que, si lo amenazas con separarte, logres que el haga lo que tú quieres pero no lo hará feliz a él, porque lo hará asustado. Y eso nunca te hará feliz a ti.

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1 comentario

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ale dice:

Nos casamoa hace 10 años, hemos vivido juntos 3 y medio, entre idas y vueltas, pero siempre con mas personas alrededor. Hoy le doy vueltas a si será posible intentar un mundo en conjunto,solo nosotros y nuestros hijos, un lugar en el que las reglas sean de comun acuerdo, pero aun asi, la idea de llegar al punto en que él impone sus reglas y yo “tengo” que aceptarlas, en que no logramos un acuerdo y finalmente aparecen los fantasmas me aterra. Siento que me case con el para estar juntos, ser nosotros, pero siempre ha habido algo mas imortante que yo en su vida (su hija, su mama, etc.), a veces me siento como una amante oculta, que se debe conformar con el tiempo que le queda, o un tiempo robado a otros. Pienso que seria una jaula de oro…de oro, pero al final del dia una jaula. Cuando estamos solos, no se mucho de el, su frialdad duele, es como hablarle a una pared, sus respuestas son ignorarme, anular mi opinion, el silencio, y a veces curiosamente me regala algo, que no me imagine. La unica vez que estamos de acuerdo es en divorciarnos pero aun asi, tengo la impresion de que es una manipulacion para que vuelva a su lado. Me debato internamente entre la logica de su conducta y los afectos (los mios y de mis hijos), quisisera tener la fuerza para decidir de una vez y para siempre separarnos sin pensar que fue un error. Siento que aprendi a silenciarme junto a el, que no vale la pena decirle mis ideas, que me fue matando de a poco, que espera que yo sea y me comporte como otra persona, que siempre tengo la sensacion de estar dando un examen con el (la ropa, la comida, lo que decido). De verdad estoy en un punto muerto, sin saber que hacer para salir de este constante cuestionamiento.

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