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Blog Hablemos de Pareja y Sexualidad

¿Qué nos está pasando? Parejas que se separan tempranamente

Por Antonio Godoy Delard
29 marzo, 2010

Separación

Estos últimos años me ha parecido alarmante la cantidad de parejas que solicitan terapia de pareja pre o post separación siendo que apenas llevan entre uno y dos años de casados o en convivencia. Algunos parecen convencidos que han llegado al final del camino, otros ven horrorizados como llegaron a estas circunstancias tan tempranamente en la relación. Y es que hoy nos encontramos en una particular manera de vivir, una era donde formamos parte de un macrosistema socio-económico diseñado para “pasarlo bien”. Más no hemos aprendido que es “pasarlo mal”. Una sociedad centrada en el ego, la propia satisfacción y la abundancia de alternativas. Estamos juntos para estar bien, para pasarlo bien, y todo aquello que implique un dolor atenta contra este objetivo. La decepción del otro o del amor como aquella ilusión de sanación se suma a un umbral bastante bajo ante la frustración. Alguna vez escuché de una pareja una frase como esta: “así no me sirves”. Y es la expresión de la funcionalidad que ocurre en esta época posmoderna en el ser pareja ¿para qué estamos juntos? ¿Para ser una pareja exitosa?

¿Pero, se trata de que una relación de pareja sea una empresa que busca ser exitosa? ¿Estar juntos para pasarla bien es sinónimo de éxito? Aquí cabe ponernos a pensar si es que aventurarnos a formar pareja se ha transformado en una maratón, a ver si completamos los 42 km. sin llegar cansados, obviamente.  En mi experiencia clínica me encuentro siempre o en el 99% de los casos con hombres y mujeres que al separarse me dicen que se sienten fracasados, como si efectivamente no llegaron a la meta que debían llegar.  ¿La relación de pareja es un camino o un objetivo?

Aquí entramos en el tema de las expectativas sociales, aquel campo que cada día nos exige más y más de nuestro ser humanos. Muchas veces utilizo la metáfora de los cuentos de hadas donde después un beso de amor se sella definitivamente un “y fueron felices para siempre”. Muchas generaciones crecieron no sólo con las tragedias propias de Hansel y Gretel, o del Patito feo (y no hay eufemismos al hablar de tragedias, ya que dentro de sus tormentosas vidas los finales felices parecen momentáneos). Más bien me refiero a la Cenicienta, Blanca Nieves y otras tantas princesas que ante la tragedia de la envidia o el abandono, encuentran a este maravilloso hombre que les significa la felicidad desde ese primer encuentro. Y esto no opera unidireccionalmente en cuanto a género. Hombres y mujeres buscan esta salvación. No quisiera decir que estas historias tienen la culpa de hacernos creer que tal felicidad existe, sino que nosotros, al creer que una relación de pareja puede sanarnos de nuestras propias vivencias de abandono y tristeza, las expectativas en la relación suben de manera incontrolable. Y sentimos que en el deber de “darnos felicidad”, somos capaces incluso de “borrarnos a nosotros mismos”. Debemos hacer feliz al otro. Claro, para eso somos su pareja.  Puede ser tal el grado de exigencia al cual nos solemos embarcar que esto de estar juntos más parece una tarea, un trabajo más, que un lugar amoroso. ¿Qué sucede? Sucede que no sólo quisiéramos ser un buen marido-mujer-pareja, excelentes profesionales o padres, tener una buena vida social, sino también ser buenos hijos y buenas personas. En las 18 horas del día, hacerlo todo bien. Y si no funciona, mejor dejarlo. Y generalmente no nos damos cuenta en que estamos, sino que funcionamos como si esto “debiese ser así”.

De ahí en adelante, las frustraciones naturales ante una expectativa inalcanzable aparecen una y otra vez, dejando a la princesa y el príncipe absolutamente perplejos: “esto no es lo que yo quería”. Y como no se consigue la tan ansiada recompensa del amor, no hay sino que decir, que fracasamos en esta empresa.

Que difícil resulta creer que cada relación de pareja ocurre en un sin fin de desencuentros absolutamente naturales, de dolores que se repiten una y otra vez y al mismo tiempo creer que eso no es un fracaso. Resultaría obvio que el lector dijera que estoy absolutamente equivocado, que existen las parejas exitosas. ¿Qué hace que una pareja sea exitosa? ¿aquella que no pelea? ¿Aquella que nunca en la relación se distancia? ¿Aquella que es capaz de hablar de todo tranquilamente? ¿O será la pareja que discute y sufre continuamente pero sin separarse?  Yo no creo que una pareja que sigue junta sólo por estarlo sea una pareja exitosa. Hay muchos factores que influyen en el bienestar de los miembros de la pareja cuando están juntos. Y esa tarea les compete sólo a los miembros de esa pareja: Uds. definen que es estar bien, pero, ojalá esperando lo que realmente podemos dar. Hoy nos cuesta darnos cuenta de nuestra humanidad, de nuestros límites y neurosis…vivir bien es también saber mirar que lo que tengo es bueno…

Artículo relacionado: Pareja y Sociedad: El impacto de los cambios culturales y socio-psicológicos 

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