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Blog Hablemos de Pareja y Sexualidad

Predictores del Divorcio: los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Por Alejandra Godoy Haeberle
19 abril, 2010

Jinetes

Las grandes pasiones de los primeros años no constituyen garantía de una unión durable
Casi todas las parejas suelen tener los mismos conflictos
Casi el 70% de los problemas de pareja no tienen solución
Los problemas no disminuyen con el tiempo, sino que se agravan
Las parejas discuten por los mismos temas a través de los años
Las parejas que se divorcian tienen la misma cantidad de dificultades que las que permanecen juntas
La similitud de caracteres o de opiniones no son garantía para una relación estable
No existen parejas que sean incompatibles

Estas son algunos de los hallazgos de investigaciones realizadas en países tan disímiles como Australia, Alemania, Países Bajos y Nueva Zelanda llevadas a cabo, entre otros, por John Gottman y Clifford Notarius.

Por su parte, Ted Huston, en sus estudios de seguimiento a parejas recién casadas, encuentra que aquellas que se divorcian no se diferencian en casi ninguna categoría de las que permanecen casadas. La probabilidad de separación no se relaciona ni con la cantidad de desacuerdos ni con los tópicos conflictivos. Lo que distingue a las relaciones sólidas de las frágiles es la forma cómo se manejan los conflictos y la capacidad de aceptación de aquello que no se puede modificar.

Según Gottman, el problema no radica en las diferencias o conflictos mismos, pues son comunes e inevitables en la inmensa mayoría de las relaciones; sino que aquellas parejas que acaban separándose suelen quedar entrampadas dentro de intensas emociones negativas y caen en una espiral autodestructiva consistente en emplear sistemáticamente cuatro mecanismos comunicacionales que son altamente dañinas dado que dificultan solucionar lo enmendable o bien aceptar lo incambiable. Estando presentes en las interacciones de una pareja, se puede predecir el divorcio con un 85% o más de seguridad, especialmente si ellos no efectúan acciones reparatorias. Debido a su gravedad los denominó como Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y se constituyen en los principales predictores del divorcio, a saber: Defensividad, Indiferencia, Crítica y Desprecio.

Defensividad: rígida actitud de defensa automática ante lo que es percibido como ataque, eludiendo nuestra cuota de responsabilidad en la construcción del conflicto y desconfirmando las percepciones del otro. Se recurre a las tácticas de negación, no admitir estar equivocado, buscar excusas, inventar explicaciones, responder con otra queja y/o contraatacar. Con todo lo anterior se está implícitamente culpando en forma indirecta a nuestra pareja e invalidando su queja. El mensaje que emitimos es: “El problema no soy yo”. Al tratar de anticipar ataques potenciales, podemos caer en un estado hipersensible y de moderada paranoia, sintiendo que el responsable del malestar es el otro.

Indiferencia: en vez de emitir señales de estar atentos a la conversación, asumimos una postura evasiva de distanciamiento y superioridad consistente en desconectarse y replegarse en uno mismo, ignorando al otro como si no nos importara. Se recurre a las maniobras de poner cara inexpresiva, apartar la mirada, responder lacónicamente o mantenerse en total silencio. Con ello estamos implicando que hemos efectuado una condena previa en contra de nuestra pareja, desvirtuando su queja. Si sentimos que una situación es insoluble, probablemente creamos que la insensibilidad es la única salida o la menos destructiva. Usada de vez en cuando, esta táctica puede constituir una última defensa para no atacar. No obstante, empleada como norma, está reflejando un deseo de escapar más que un intento de aplacar los ánimos.

Critisismo: a diferencia de una queja, la crítica consiste en descalificaciones o ataques personales implacables y/o excesivos. Implica mucho más que una simple protesta por una conducta específica. Se trata de un atentado en contra de la otra persona, puesto que en el fondo es un juicio dirigido a su carácter y no a sus actos. Generalmente incluye las acciones de culpar y difamar, así como el uso del nunca y del siempre. Las críticas tienen un impacto emocional muy corrosivo, dejando al receptor avergonzado, disgustado, ultrajado y humillado.

Desprecio: implica una ostensible falta de respeto, de mirar en menos al otro y/o de sentir aversión. Incluye el uso del sarcasmo y del humor hostil, poner cara de desprecio o los ojos en blanco en un gesto de resignación o bien fruncir el labio, señal universal de disgusto. La forma más evidente consiste en la ridiculización mediante la burla remedando y en el insulto directo («idiota», «puta»), aunque el lenguaje corporal puede reflejar grados aun peores de menosprecio. Similar al odio, el desprecio puede relacionarse con la indignación y la amargura, creciendo a medida que vamos almacenando y alimentando durante largo tiempo pensamientos negativos acerca de nuestra pareja. Fuera del rencor, también refleja un sentimiento de superioridad, donde se mira al otro con condescendencia, devaluándolo y considerándolo indigno.

Estos cuatro mecanismos se van gestando desde los inicios de la relación,  agudizándose en períodos más vulnerables (como la llegada del primer hijo) y cada una de ellas sienta las bases para la siguiente, siendo el desprecio el más destructivo de todos. Se trata de factores que actúan como causa-efecto y que, en el fondo, implican que se ha efectuado un mudo veredicto de culpabilidad en contra del otro y lo que se le transmite es unasensación de rechazo, lo cual atenta contra la necesidad básica de sentirnos aprobados, aceptados y valorados por nuestra pareja. Si bien en ciertos momentos casi todos podemos habernos sentido rechazados y podemos haber incurrido ocasionalmente en algunos de ellos, la forma como se maneje esta situación determinará el nivel de daño que puede ocasionar.

En otras palabras, las disputas no son negativas en sí mismas y dentro de una relación funcional nos deberíamos sentir lo suficientemente seguros como para discutir o protestar abiertamente. No obstante, si no nos sentimos escuchados ni considerados, algo que partió como una queja concreta puede transformarse en un ataque. Pero una pareja se tornará disfuncional y estará en riesgo de divorcio solamente cuando recurre sistemáticamente a dichas maniobras comunicacionales, si predominan las interacciones negativas al no ser capaces de salirse de la espiral de agresiones, si no logran manejar el enojo sin menospreciar al otro y cuando no se intentan acciones reparatorias.

Los investigadores han identificado 5 tipos de matrimonios, cada uno con distintos riesgos de divorcio:

Uno busca y el otro elude: es el tipo que tiene el riesgo más alto de fracaso. Generalmente es la mujer la que plantea los problemas y el hombre los desestima.

Desprendidos (desapegados): riesgo alto. Se trata de personas emocionalmente distantes que parecen no necesitar intimidad; reflejan falta de interés mutuo.

Inestables: riesgo alto. Se trata de personas volátiles y que se exaltan fácilmente. Su relación se caracteriza por ciclos de peleas y de acercamiento sexual.

Unidos: riesgo bajo. Esta pareja comparte las responsabilidades y al mismo tiempo gozan de autonomía. El matrimonio es para ellos un refugio.

Tradicionales: es el de menor riesgo. La pareja comparte una interpretación tradicional del papel preestablecido para cada género.

Según Gottman, las parejas que se mantienen juntas pueden ser clasificadas en tres grupos:

Inestables: algunas veces pelean y otras están apasionadamente involucradas

Sólidas: se aprecian y apoyan, son funcionales y satisfactorias

Evasivas: viven vidas paralelas pero continúan casados

Las parejas de los dos primeros grupos se declaran satisfechas con su vida matrimonial, mientras que los últimos estarían insatisfechas, pero por una serie de razones como el temor a estar solo, la dependencia mutua o sus ideales de familia, prefieren permanecer viviendo juntos.

En las parejas se pueden producir varias combinaciones. Por ejemplo, si uno de ellos es muy crítico y el otro muy sensible, probablemente se instaure la dinámica de crítica/defensividad, la cual es muy frecuente en los matrimonios chilenos. Suelen ser las mujeres las más propensas a criticar, y los hombres a defenderse, especialmente en el grupo etario entre los 30 y los 40 años. En tanto que la indiferencia la utilizan más los hombres, lo cual se relaciona con el bloqueo afectivo que sufren algunos debido a la educación recibida, en la que se fomenta suprimir las emociones para no mostrarse vulnerables ni débiles.

En la consulta podemos ser testigo de cómo se reflejan estos Cuatro Jinetes en las interacciones de pareja. Por ejemplo, se nota que no se está escuchando al otro, puesto que están ocupados elaborando una defensa en su mente. O bien, cuando uno de ellos está evidentemente muy conmovido, el otro permanece impasible. Las críticas cargadas emocionalmente son muy frecuentes y generalmente no sólo se transmiten mediante palabras sino que se expresan también en un lenguaje no verbal. Aunque de modo más disimulado, ocasionalmente también hay signos corporales de desprecio por el otro, a pesar de estar presente el terapeuta.

Anexo:

La Defensividad se podría corresponder con el rol de La víctima inocente; con El Pobre de mí, de la Novena Revelación; con el temperamento melancólico y con las personalidades 4 y 6 del Eneagrama. Probablemente los maridos tienden a usar más este mecanismo cuando son criticados por sus esposas. En vez de acoger la queja e intentar ser empático, se defiende, contra argumenta, niega situaciones, adoptando una actitud de víctima y culpa al otro, muchas veces insinuado que su mujer es histérica o incluso loca.  

La Indiferencia se podría corresponder con el rol de El taimado ofendido; con El Distante, de la Novena Revelación; con el temperamento flemático y con las personalidades 5 y 9 del Eneagrama. Probablemente la usan levemente más los hombres (acostumbrados educacionalmente a bloquear sus sentimientos) cuando sienten que sus esposas los acosan con constantes quejas y críticas.

El Criticismo se podría corresponder con el rol de El juez indignado; con El Interrogador, de la Novena Revelación; con el temperamento sanguíneo y colérico; con las personalidades 3 y 7 del Eneagrama, pero especialmente con el tipo 1. Suele ser más utilizado por las mujeres que por los hombres.

El Desprecio se podría corresponder con el rol del Narcisista agresivo;  con El Intimidador, de la Novena Revelación; con el temperamento colérico; con las personalidades 8 y 1 del Eneagrama. En general puede ser utilizado más por hombres que por mujeres.

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6 comentarios

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MonsieurJames dice:

Gracias infinitas, por las informaciones que nos entregan. Nos ayudan a comprender muchos pequeños y no menos importantes detalles de la vida en pareja. Diré que es saludable, aunque en mi caso, ya divorciado, implica que pueda mirar al otro – mi-ex – bajo una perspectiva menos culpabilizada.

Alejandra Godoy Haeberle dice:

Gracias a tí por tus palabras. Si nuestros artículos contribuyen a mejorar esas cualidades tan humanas como la comprensión y la empatía, nos damos por más que satisfechos en nuestro acometido profesional.

confidente dice:

Estimada Alejandra:

Hace unos minutos, envié al foro una carta bajo el titulo “UN DILEMA”… me di cuenta, leyendo sobre datos de rango de edades para algunos conflictos, que obvié un dato importante en el contenido d emi carta y es la edad que tenemos mi pareja y yo. Mi edad es 52 años y la de ella es 45.

Luego, me he quedado positivametne atrapado en varios articulos del blog, sumamente enriquecedores.

Este en especial, Predictores del divorcio: Los cuatro jinetes del apocalipsis, ha sido de gran impacto para mi en este momento. Me ha dado herramientas muy utiles para no desmayar en mi deseo de darle a mi relacion todas las oportunidades que se merece, siempre y cuando haya una disposición de mi pareja a enfrentar lo que debamos y con apoyo profesional en benenficio de las grandes posibilidades del amor que nos profesamos y hemos constantado estando juntos.

Reitero mi satsifacción por haber encontrado este espacio, mismo que difundiré con todo mi entusiasmo entre mis cercanos o personas en conflicto afectivo y emocional.

Saludos.

Blanca dice:

Me encantó tu sitio, llevaba días buscando información y al fin di con material que vale la pena.

Excelente, te felicito y más aún por ser compatriota.

Jany dice:

Interesante,

Muy claro, gracias por compartirlo.

Alejandra Godoy Haeberle dice:

Muchas gracias a tí por tus palabras.

Ale

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