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Blog Hablemos de Pareja y Sexualidad

Medicina Sexual e Inteligencia Sexual

Por Alejandra Godoy Haeberle
10 mayo, 2010

En la década de los 70 del s. XX nació una nueva disciplina llamada medicina sexual. Dentro de ella se incluyen definiciones efectuadas por la OMS, tales como:

Sexualidad sana: “la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal. La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza, culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reactividad sexual o perturben las relaciones sexuales. Y la ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva“.

Salud sexualla integración de los elementos corporales, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor”.

En otras palabras, el concepto de salud sexual hace referencia a la experiencia sexual como un proceso de bienestar físico, psicológico y sociocultural, la cual se expresaría en forma libre y responsable; no se trata sólo de ausencia de disfunción, enfermedad o discapacidad. Por lo tanto, se concibe por sexualidad un fenómeno que va más allá de lo que comúnmente entendemos por sexo. Se ha mencionado también, que: Toda persona tiene derecho a recibir información sexual y a considerar que las relaciones sexuales sirven para el placer además de servir para la procreación.

Una sexualidad sana implicaría:

  • Conocimiento, valoración y aceptación del propio cuerpo
  • Aceptación de que cada persona pueda expresarse tal como es y pueda realizarse de la manera que desee, sin someterse a patrones rígidos que limiten su potencial humano
  • Poseer una concepción desinhibida, afectuosa y lúdica de la Sexualidad
  • Saber que todos somos diferentes y que, por lo tanto, tenemos gustos y deseos diferentes
  • Ser capaz de expresar estos deseos y respetar los de los demás

La Organización Mundial de la Salud entrega una definición muy completa de la sexualidad humana:

“Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

Se señalan las siguientes funciones de la sexualidad:

  • Reproducción: puede ir encaminada a tener hijos
  • Placer: la búsqueda del placer se halla en la base de muchas de las expresiones y comportamientos sexuales. Pero se refiere no sólo el placer asociado a la excitación y al orgasmo, sino que también al placer de dar, de recibir y comunicarse en una relación sexual positiva y satisfactoria
  • Expresión de sentimientos: la sexualidad es un cauce privilegiado de expresar cariño, afecto o amor hacia otras personas, dado que la relación sexual es una de las formas más íntimas y excitantes de relacionarse y comunicarse con la persona que se quiere
  • Refuerzo de la autoestima: nos ayuda a mejorar nuestra autoimagen, a sentirnos más vitales, a protegernos de otros factores negativos como el estrés, la competitividad etc…, ya que vivir positivamente la Sexualidad nos hace estar más relajados física y psicológicamente

Años después, Sheree Conrad y Michael Milburn, idearon el concepto de inteligencia sexual, siguiendo los estudios de inteligencia emocional de Daniel Goleman. Afirman los autores: “Una persona puede saber si es inteligente sexualmente por la forma como vive su sexualidad, si esta experiencia es saludable, agradable y placentera tanto para sí misma, como para su compañero sexual”

Inteligencia sexual: habilidad particular, dentro de la inteligencia general, que nos permite visualizar la sexualidad humana como una compleja condición complementaria de nuestro ciclo vital y que, por tanto, implica el aprendizaje de diversas otras habilidades. La inteligencia sexual sería un componente de la inteligencia emocional, dado que gracias a ella aprendemos a disfrutar plenamente de la actividad sexual, de manera más integral y sana. En el mismo sentido, una persona con inteligencia emocional y sexual prefiere una relación monógama y con compromiso afectivo; en cambio, las personas que tienden a ser promiscuas son poco inteligentes sexualmente.

Se han mencionado algunos pilares muy generales que podrían ayudar a alcanzar la inteligencia sexual:

  • Leer libros y artículos y aprender sobre las características de la sexualidad femenina y masculina
  • Vivir la sexualidad como un derecho, pero con la suficiente responsabilidad como para evitar embarazos no deseados
  • Saber discriminar cuando alguien se interesa por toda la persona o sólo la utiliza como un objeto sexual
  • Evitar prácticas sexuales que causen vergüenza o repulsión solo por agradar a la pareja, consultar prontamente a un especialista, en caso de presentar cualquier disfunción
  • Es importante cultivar no sólo el atractivo físico, sino otros aspectos que harán a la mujer o al hombre interesante como persona

Finalmente, Al Link y Pala Copeland, en su libro “Sexo en pareja” invitan a “despojarse de la armadura corporal”, siguiendo los siguientes consejos:

  • Afirmar que el placer, el contacto físico y el sexo son necesidades biológicas emocionales y espirituales, es decir, son nutrición sensual
  • Sostener la idea de que yo soy el responsable de mi placer
  • Debo hacerle saber a mi pareja lo que me gusta y lo que necesito
  • Ser consciente de que el contacto no-sexual es tan íntimo como el sexual
  • Aprender a disfrutar de un sexo con calidad, a pesar del paso de los años
  • Aceptar que el sexo más placentero combina las técnicas físicas con la conexión emocional y energética
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