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Blog Hablemos de Pareja y Sexualidad

La expresión del descontento: Cambios en la pareja, cambios en la sexualidad

Por Antonio Godoy Delard
4 agosto, 2010

Ya desde hace un tiempo estamos junto a Alejandra discutiendo los que observamos en la actual. Y no es una mera conversación teórica, ni un análisis psico-sociológico alejado de la actualidad, sino una necesaria reflexión ante lo inusitado de ciertas sintomatologías presentes en las parejas que consultan. Sean la sexualidad, las rupturas tempranas de parejas matrimoniales, o la dificultad para involucrarse en una relación de pareja estable, hemos pensado que puede ser una  forma de mostrar el descontento en las relaciones íntimas, en una cultura inconsistente. Y es el deseo sexual hipoactivo en hombres la expresión más notable de nuestro contexto actual.

Ya hemos discutido acerca de los cambios en los roles, cómo es que la identidad femenina y masculina ya no operan como hace unas décadas atrás. Aquí quisiera exponer nuevas reflexiones acerca de este tema.

Pues bien, ser  ya no está asociado a las labores tradicionales de antaño: ser dueña de y una esposa devota. A partir de los efectos de la segunda guerra mundial la mujer estuvo obligada a enfrentar nuevos roles, ante la ausencia y muerte de sus esposos. Con esto logran percatarse que pueden autovalerse, logran generar el poder de mantenerse económicamente y más aún, tener tanto éxito como los hombres. Aún cuando ellas viven en un contexto cultural patriarcal, han adquirido más poder (aquí podemos utilizar el concepto “falo”, que desde lo freudiano expresa claramente el “lugar de lo masculino”), acercándose a aquellas características propias de los hombres. Esto es lo que puede definirse como “masculinización”. Ellas hoy no sólo son profesionales de igual a igual con los hombres, sino que incluso están en la posición de prescindir de ellos como proveedores…y también pueden estar en la posición de mantenerlos. El poder asociado histórica y culturalmente al hombre y su falo masculino se empieza a diluir. Mujeres con poder pueden o ser férreas competidoras de los hombres, o simplemente ser “los hombres de la casa”. Y no es una frase peyorativa, sino la expresión de una de las formas de relación más comunes entre los seres humanos: la complementariedad, eso sí, desde un nuevo prisma social.
El hombre por su lado no ha sabido reinventarse. La evolución de la mujer nunca ha estado de la mano de la evolución del hombre, simplemente parecieran ser procesos paralelos sin conexión. Dado que el ser pareja es una tendencia social, humana y emocional, como en un efecto sistémico, uno de ellos se debiese adaptar a un nuevo lugar o rol. En este caso, son los hombres, que por la “nueva educación” dada por madres progresistas, o por elección de pareja, han adaptado ciertas de sus características a estas mujeres liberales. Por esto es que no ha sido poco común encontrar mujeres fuertes y explosivas junto a hombres pasivos y emocionales. Siguen siendo hombres, pero son menos “fálicos” que los machos tradicionales. Aquí es donde los estilos de vivir pueden chocar con las expectativas sociales. Se espera socialmente que los hombres sean fuertes, protectores, que definan y que se hagan cargo de diversas situaciones en la pareja, sin embargo, esto conllevaría a que el lugar de la mujer sea ser la protegida, la aceptadora de sus definiciones, y quien necesite ser guiada. Si seguimos este discurso, la cultura patriarcal en lo público se mantiene casi intacta como parte de lo instituido, sin embargo en lo privado se vive una realidad completamente distinta. No es que el hombre de por sí se vuelva o débil o se anule, sino que para hacer viable una relación debe modificar parte de su identidad. Ante lo activo de uno, se requiere de la pasividad del otro. En lo privado ambos desean definir, ambos se pueden proteger, y esto puede llevar a que se expresen conflictos de poder, de rol y de relación en general. Sin embargo esto ocurre en una contradicción no menor, entre estos disjuntos dominios de existencia. Y esto se expresa de múltiples formas en la actualidad: El deseo sexual hipoactivo, el miedo al compromiso, la infidelidad, etc. ¿Cómo ser hombre si ambos en la pareja comparten la masculinidad establecida desde los marcos culturales? Esto genera parejas “muy iguales”, pero con individuos de distinto carácter: uno fuerte y otro débil. ¿pueden coexistir en el amor dos personas fuertes o dos personas débiles? Aunque existen parejas con estas características, tienden a ser escasas.
Pero, ¿qué podríamos discutir acerca de la expresión sexual de este conflicto de poderes en la relación? Si pensamos que en el devenir de los cambios de la mujer ella se ha percatado de sí misma, puede adquirir autonomía, también se percata de sus derechos. Esto es, a tener lo que considera necesario en su vida para “estar bien”, así sea una estabilidad económica (exigir que la pareja “rinda” como ella), emocional (que sea capaz de decirle lo que siente) y la satisfacción sexual. Hoy la mujer exige sus derechos, no como antaño, donde debía adaptarse a lo que tenía. Y, ¿cuál es el campo de poder que puede dar equilibrio ante tanta exigencia? Generalmente, los seres humanos buscamos maneras de resolver tanto conciente como inconcientemente este tipo de dilemas, y en este caso, es muy probable que no nos percatemos que hoy existe un serio desnivel en las expectativas de pareja (dada la contradicción antes expuesta). La frustración de alguna de las exigencias en la relación está históricamente relacionada a los equilibrios de la dinámica de toda interacción diádica. La intensidad de estas relaciones tiende muchas veces a la búsqueda de límites que protejan la propia identidad. “Dar todo lo esperado por otro, puede hacerme desaparecer como individuo”. Es decir, si la satisfago por completo, me transformo en ella o en un “objeto para ella”, tal como solía ocurrirle a la mujer.

Las diferencias de género y de roles sociales y sexuales nos daban una necesaria distinción, diferenciación. Sabíamos quienes éramos y no temíamos ser deborados por el otro. Hoy esto nos confunde, tanto a hombres como a mujeres, y expresamos nuestro descontento con lo instituido. La sociedad no ha sabido escuchar nuestras diferencias y no ha sabido escuchar el cambio de la mujer. No es menor que hoy podamos decir que la expresión del descontento esté ocurriendo en la sexualidad, pues es por definición lo más privado de nuestro mundo de a dos.

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2 comentarios

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Gabriel dice:

Es muy cierto todo lo que se menciona en el texto, y por lo mismo surgen o hay muchas separaciones en las parejas ya que la cultura de hoy en dia esta un poco confundida debido a la liberacion de la mujer y al cierto machismo que hay todavia. >Como hacer que una mujer sea el sustento y cabeza de la casa cuando el hombre es biologicamente mas razonable o con mayor capacidad de razonamiento en deciciones donde influyen los sentimirntos y emociones? Sin tratar de ofender al sexo femenino la mijer podra ser lo mas exitosa en todos los aspectos y mejor que un hombre pero cuando hay emociones de por medio la mijer tiende a tomar decciones algo burdas o erradas conforme a la situacion. Ahora el hombre podra tener exito en todo pero nunca podra tener la capacidad de accion que las mujeres tienen, una mujer decidida hace lo que quiere y a los hombres nos falta esa decicion.

josediazrueta dice:

Tengo 45 años, soy medico como mi mujer, Español y…………. me pasa lo mismo.

El cambio nos ha permitido a los hombres, una nueva relacion con los hijos, distinta y yo creo que mejor. Tambien una relacion de tu a tu con tu pareja y eso es bueno. Hasta aqui lo bueno.

Lo malo es que la historia la escriben los efectos secundarios no buscados y uno de ellos es este.

Hay a mi modo de ver tres razones basicas. A saber, Cuanta mas ternura, mas oxitocina, apego y ternura y menos libido, las hormonas es lo que tienen. La relacion cotidiana y cierta rutina es un buen innhibidor del sexo. Pero los cambios de rol llegados a este punto han cruzado hace tiempo la linea de un sano equilibrio.

La preeminencia de la mujer en España ha llegado a un punto que ser hombre, se ha puesto dificil, despojados de sus atributos y roles, hemos perdido nuestro lugar bajo el sol, nuestro sitio. Mientras las mujeres conservan y aumentan su preminencia en el hogar y fuera de el, son intocables en nuestra sociedad y el tema, el unico tema; a nosotros solo nos queda la sumision o el distanciamiento, en cualquier caso el papel patetico del calzonazos. No se trata de una relacion de iguales, no lo somos, ni nunca lo seremos, no somos unisex, se trata de que el contrato sexual y social actual esta enfermo y desequilibrado. Las mujeres se quejan de que no quedan hombres. Se equivocan, ahora son ellas el hombre de la casa y nosotros…… sabe Dios. La posicion propia es desagradable, frustrante y nada sexy, el colmo es que quieresn sentirse deseadas y queridas y bien servidas sexualmente como mujeres. ¿como? si son el nuevo macho alfa.

Alucinante, la destruccion de la autoestima y de un rol social adecuado del hombre, lleva a una ginocracia profundamente estupida, no es mala, es peor, es estupida. Solo queda la sumision, el distanciamiento o el conflicto abierto y destructivo. Para nosotros el papel sumiso y debil no es precisamente sexy, no estimula el deseo, lo mata y a un nivel mas profundo para que sexo con la señora de tal, el nuevo hombre de la casa y fuera de ella aunque guarden las formas, no tiene sentido.

Llegados a este punto además y para complicarlo todo, salvo que seas homosexual, y no es el caso, otro “hombre” en casa es un competidor y un enemigo, no un socio y menos un pareja. La nueva mujer Española, autosfuciente, rompedora, abasalladora, no es deseable y no tiene ningun derecho a recibir atenciones de mujer, porque no lo es. Enfrentados a este hecho solo se puede combatir, someterse o irse. En cualquier caso la reaccion de pareja se resiente y tambalea.

El dialogo, no cambia nada, porque los hechos son lo que son y porque en una situacion de amenaza con claro predominio de la otra parte, a cualquier hombre se ilumina en su cabeza la necesidad absoluta, genetica de sobrevivir, de luchar contra lo que objetivamente es una agresion y un (una) enemigo. Ya no hay nosotros, no somos complementarios, queda el tu y el yo, la pareja como unidad muere. Solo queda intentar sobrevivir, en una relacion profundamente insatisfactoria, a pesar de que el amor sigue, pero el cuerpo (tan sabio) se niega a confraternizar con el enemigo, aunque lo ames.

Quizas las nuevas generaciones obtengan un nuevo contrato social, equilibrado, quizas. Pero este es un movimiento de fondo, nos empuja a la individualizacion y llegados a este punto es la pareja como concepto lo que esta en disolucion y crisis, es disfuncional, ya no aporta a los individuos un minimo satisfactorio. Es por tanto posible cada vez mas la aparicion de individuos solos, deseosos de tener una relacion de pareja equilibrada, que no podran tenerla, porque ya no son socios, son competidores y eso a medio plazo daña el vinculo de pareja como tal.

Como dicen las chicas ya no quedan hombres que valgan la pena, pero desde nuestro punto de vista, lo que no quedan son mujeres. Abundan eso si las hipermujeres, que lo son todo y no dejan sitio, incomodas, mandona , abusonas, insatisfactorias y un regusto amargo de que no vale de nada comprometerse con ninguna, porque ese compromiso es un regalo sin recompensa cuado no despreciado. Al final solo quedará el individuo cada uno por su lado, incapacitados de una relacion armonica entre los sexos.

Lo demoledor de esta vision es que al no tener un papel adecuado en la sociedad, los hombres dejaran de colaborar, estudian menos, trabajan menos, aportan menos, se desvinculan facilmente de su familia y prole y eso es malo. Desde mi punto de vista toda civilizacion se basa en el grado de compromiso de los hombres para comprometerse socialmente, (si les merece el esfuerzo, claro), eso está fracasando claramente en nuestra sociedad y tendrá consecuencias, no se puede obviar a media humanidad, su falta de colaboracion se hará notar y sus comportamientos antisociales o poco constructivos se notará tambien.

Pienso que la revolucion feminista, explora sus limites y los ha rebasado. Los proximos 25 años se hablara, y mucho del problema de los hombres, de sus problemas, de que desean y quieren. Porque sin convencerlos de que la nueva sociedad los beneficia, estos no colaboraran y la sociedad colapsará, porque las superwoman nunca han sido capaces de llevar adelante la sociedad y su prole, a diferencia del resto de los mamiferos superiores necesitan de la colaboracion del hombre, desesperadamente para cumplir su ciclo vital y en el momento actual tienen a sus parejas profundamente frustradas (unos calzonazos en casa), si aun los tienen, si no logran un acuerdo que satisfaga a sus hombres, veremos muchos efectos sociales desagradables en un futuro proximo.

Gracias

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