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Blog Hablemos de Pareja y Sexualidad

Eneagrama: preguntas más frecuentes. El “encasillamiento” y el número de tipos de personalidad

Por Alejandra Godoy Haeberle
14 mayo, 2010

Eneagrama

El problema del “encasillamiento”:

En términos muy generales, la Psicología y la Psicología Clínica se mueve entre el conocimiento general taxonómico y la especificidad irrepetible de cada persona. En términos más específicos, la discusión relativa al encasillamiento siempre ha estado presente en los intentos de clasificación, lo que remite a la controversia entre la Psicología Idiográfica y la Psicología Nomotética. La primera sostiene que, como el individuo es una configuración única, no se lo puede situar en un punto concreto del continuo de rasgos; que los rasgos son solo una abstracción artificial que no reproduce  a una persona en particular. A esta aproximación se le ha criticado que culmina en un nihilismo respecto al estudio científico de la personalidad, ya que la ciencia avanza descubriendo principios generales y que, al final, todo lo que existe en la naturaleza es único. Eysenck señala que, a pesar de los años de retórica, la investigación idiográfica, aunque ha aportado relevantes ideas, no ha logrado contribuir significativamente a la comprensión científica de la personalidad y que, incluso Allport, uso métodos nomotéticos en sus investigaciones. (Últimamente hay un renovado interés por estudios idiográficos y de casos, ya sea en categorías cualitativas o ya sea mediante modelos estadísticos).

La Psicología Nomotética aduce que la existencia de diferencias implica similitudes y que ambas pueden situarse dentro de dimensiones medibles. Dado que los seres humanos son en esencia parecidos, es factible formular leyes generales a partir de muestras pequeñas y no representativas. Así, la personalidad puede estudiarse comparando a individuos con respecto a variables específicas. Como dice Eysenck, ningún estudio resulta posible sin una previa clasificación mínima del múltiple material a investigar. Este es el primer paso y constituye un andamio para análisis causales comparativos entre factores genéticos y ambientales. A esta aproximación se le critica que entrega retratos sin vida del individuo y que los trabajos centrados en variables experimentales no han sido concluyentes. Es así como, mientras algunos investigadores se interesan más por las diferencias individuales, otros se abocan a la estructura del sujeto, pero otros van aún más allá, tras la esencia de lo que hace a una persona, una búsqueda bastante más ontológica.

Mientras que la mayoría de las tipologías consideran aspectos parciales de la personalidad descuidando otros, el Eneagrama, aunque se centra más en las diferencias interindividuales, en lo nomotético; también se aboca a la estructura individual (incluida la esencia). Es dentro de este panorama donde hay que entender el problema del “encasillamiento”. El modelo eneagramático entrega categorías generales, sin sacrificar la individualidad. Postula que, en general, solo el tipo básico es definitivo. La forma dinámica en que esta estructurado supone que cada eneatipo se combina con ciertas variables conformando más de 100 diferentes subtipos secundarios que van cambiando con el transcurso del tiempo en un mismo individuo. Por tanto, el encasillamiento es principalmente un problema respecto al tipo básico, ya que los subtipos varían dependiendo de: las “alas”, la segunda mayoría del perfil, el instinto predominante (social, autopreservación o sexual), el nivel de desarrollo (sano, promedio o malsano), el polo dicotómico, el grado de integración y desintegración. Para eludir el encasillamiento y aproximarse a una perspectiva “idiográfica”, se puede combinar con el Rorschach y otros test proyectivos. Por otra parte, basándose en la literatura etopéyica, se han efectuado identificaciones de eneatipos principalmente en obras de Teofrasto y Chaucer, así como de personajes tales como Peter Pan, Madame Bovary, Gatsby, La señora Dalloway, El Rey Lear, Lady Macbeth. Este trabajo puede continuar analizando a otros escritores de caracteres tales como La Rochefoucald, La Bruyere, Butler, fuera de los más modernos.

El problema del número de tipos de personalidad:

Un gran problema en el área de la Personalidad es delimitar la cantidad de rasgos, dimensiones, superfactores, factores o tipos. A lo largo de la historia se han postulado clasificaciones desde 2 hasta más de 18. De las dos teorías más en boga actualmente, una identifica 3 y la otra 5 superfactores. El MBTI, otro sistema muy aceptado, amplia los 8 tipos de Jung a 16. Millon, uno de los más influyentes especialistas, ha descrito varios “estilos de personalidad”. En los dos manuales de Salud Mental, el CIE y el DSM, el número de trastornos de la personalidad ha variado de una edición a otra, tanto aumentando como disminuyendo.

El Eneagrama postula que existen exactamente 9 personalidades basándose en la teoría de los 3 Centros, la cual se remonta a la antigua doctrina de la división del alma y a las Funciones Psíquicas Centrales. La divisibilidad apuntaba a que cualquier ámbito – sea físico, psíquico o matemático – se divide en partes que no pierden su relación con el todo. Así, fenómenos psíquicos aislados forman grupos independientes dentro de un mismo sistema. Areteo, posterior a la división de Pitágoras, formula la terminología que más tarde pasa a la división tripartita de Platón. Con Aristóteles esta teoría se transforma en la de las potencias. Durante la Escolástica se encuentra en la Psicología de las Facultades (Aquino). Posteriormente se le van agregando aportes de la Psicología del Renacimiento (Wolff) y de la localización de funciones (p.e. la Frenología). Actualmente, en Ontología y Epistemología se la estudia dentro de la problemática mente-cuerpo; pero, en Psicología esta en desuso, aunque remitan a ella conceptos de las neurociencias como el de modularidad (antes las 3 capas evolutivas cerebrales) y el modelo de los 3 Superfactores (el Bigfive representan una versión más expandida y diferenciada de los 3 Grandes).

Entonces, en base a que en el ser humano existirían 3 áreas psíquicas fundamentales, 3 estilos de inteligencia, 3 fuentes de energía, 3 instintos básicos o 3 “cerebros”, el Eneagrama distingue 3 centros, representados en el triangulo equilátero: instintivo-motor, emocional y mental. Siguiendo la tradición de localización espacial de las potencias del alma dentro del cuerpo (p. e. Demócrito ubicaba la parte pensante en la cabeza, la ira en el corazón y los deseos sensitivos en el hígado), metafóricamente corresponderían, respectivamente, a las vísceras, el corazón y la cabeza. Cada uno de los 3 centros se subdivide a su vez en 3 tipos, sumando un total de 9 eneatipos. Por lo tanto, cada Tríada esta compuesta por personalidades con características comunes, pero con claras diferencias entre ellas. De acuerdo con esta teoría, el Eneagrama podría ser útil para dilucidar las incongruencias respecto a la cantidad de trastornos de personalidad que se postulan.

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